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Episodio 12 — Del agotamiento a la calma a través del cuerpo

  • hace 3 días
  • 4 Min. de lectura

Mi historia con el QiGong y cómo volver al cuerpo cambió mi forma de sostener la vida


Nota: Esta es una versión editada del episodio, adaptada para una lectura más clara y fluida, manteniendo el contenido y el tono del audio original.



Presentación


Hola, soy Carmen Ridaura y este es un nuevo episodio de Compartires Podcast.


Un espacio creado para dejar de entregar tu poder a lo que te desgasta y recordar los principios que devuelven coherencia, calma y libertad interior.


En cada encuentro te invito a mirar con honestidad, a sentir con presencia, y a volver poco a poco a ese centro interno desde el que la vida se vive con más verdad.


Una historia que cambió mi ritmo


Hoy quiero compartir algo más personal.


La historia de cómo el QiGong llegó a mi vida y cómo, sin saberlo entonces, empezó a prepararme para uno de los procesos más importantes que viviría después.


En 2018 nos mudamos a Pekín. Mi pareja de entonces, nuestra hija y yo.

Los primeros años estuvieron llenos de aprendizaje, pero hacia el final de ese ciclo la salud empezó a llamar a la puerta.


Pequeños avisos que se fueron haciendo más claros.

Durante un tiempo recuerdo sentirme casi como una enfermera de familia, encadenando hospitales, visitas médicas y decisiones constantes.

Por fuera seguía avanzando. Pero por dentro algo pedía pausa.


El momento que lo cambió todo


Hubo un día muy concreto.

Estaba acostada después de haberme desmayado dentro de un metro abarrotado en Pekín.

Y en ese silencio obligado sentí algo muy claro:

mi vida necesitaba más calma, más presencia, más pausa.


No era una idea mental. Era una certeza corporal.

Tomé decisiones pequeñas, y poco a poco la vida empezó a abrir caminos.


La empresa me ofreció trabajar desde casa y, casi como una casualidad que no era casual, aparecieron unas clases de QiGong en el colegio de mi hija.


El encuentro con el QiGong


Recuerdo perfectamente el primer día.

Había algo dentro de mí que ya sabía que aquello no iba a ser algo pasajero.


Busqué información y encontré a unos instructores de Zhineng QiGong que daban clases en inglés. Nos encontramos en una zona más local de Pekín. Había curiosidad… y también un pequeño vértigo.


Cuando vi al instructor, supe sin palabras que estaba entrando en algo importante.

Me acompañó a un patio interior típico chino. La sala era sencilla, tranquila.

Y recuerdo sentir que estaba cruzando un umbral invisible.


Una puerta que se abre


Durante esa conversación ocurrió algo inesperado. Me propusieron unirme a un grupo de formación que llegaba desde España.

Dije sí.


Y ahí empezó un camino del que entonces no era plenamente consciente.

Porque lo que aprendí no fue solo movimiento o respiración.

Fue volver a escuchar el cuerpo. Volver a sentir la energía como algo vivo.

Era como si alguien me enseñara a habitarme desde dentro otra vez.


Lo que aún no sabía


En ese momento no imaginaba que todo aquello me sostendría años después.

No sabía que esa presencia corporal sería raíz cuando llegara mi proceso de separación.


El QiGong no apareció para añadir más cosas a la lista.

Apareció para recordarme algo esencial:

cuando el cuerpo vuelve al centro, la mente deja de luchar tanto.


Y desde ahí, las decisiones empiezan a aclararse.


Quizá también sea para ti


Tal vez tú también has sentido que algo dentro pide bajar el ritmo.

Que sigues funcionando, pero tu energía ya no se siente igual.


No todas las personas llegan al QiGong del mismo modo.

Pero muchas llegan porque una parte interna ya no quiere sobrevivir, sino empezar a vivir con más coherencia.


Volver al cuerpo como primer paso


Con el tiempo entendí que volver al cuerpo no es escapar de lo que duele.

Es crear un espacio interno desde el que poder mirarlo sin perderte.


Por eso hoy quiero abrirte una puerta sencilla.

Si estás atravesando una relación que te agota, o que te ha agotado, si sientes que tu energía se dispersa o necesitas una pausa para volver a ti, he creado un espacio que se llama Recuperar Centro.


Un primer lugar para volver al cuerpo cuando algo dentro pide claridad y orden.


Durante siete días trabajaremos con prácticas accesibles de QiGong mientras empiezas a mirar tus relaciones con más conciencia.


Puedes apuntarte a la lista de interesados aquí:


Cierre


Gracias por escuchar esta parte de mi historia.


A veces un encuentro cambia el rumbo sin hacer ruido.


Quizá hoy la invitación no sea hacer algo grande, sino empezar por algo pequeño:

respirar más lento, escuchar tu cuerpo y recordar que volver al centro… siempre es posible.




💌 Si este episodio te ha resonado, te invito a suscribirte a Compartires de Claridad, mi newsletter semanal. Cada domingo comparto una Semilla de Claridad para seguir cultivando equilibrio interior y libertad emocional. Encuéntrala en: www.compartires.com/claridad



“Cuando el cuerpo encuentra calma, la vida empieza a ordenarse desde dentro.”


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