top of page
Buscar

Episodio 9 — Aprender a estar contigo

  • 14 feb
  • 4 Min. de lectura

No es que no sepas estar solo: es que nadie te enseñó a acompañarte


Nota: Esta es una versión editada del episodio, adaptada para una lectura más clara y fluida, manteniendo el contenido y el tono del audio original.


Presentación


Hola, soy Carmen Ridaura y este es un nuevo episodio de Compartires Podcast.


Un espacio creado para dejar de entregar tu poder a lo que te desgasta y recordar los principios que devuelven coherencia, calma y libertad interior.


En cada encuentro te invito a mirar con honestidad, a sentir con presencia, y a volver poco a poco a ese centro interno desde el que la vida se vive con más verdad.


No es que no sepas estar solo


Hay personas que dicen, casi pidiendo perdón:“Es que yo no sé estar solo.”

Y lo dicen como si fuera un defecto. Como si algo en ellas estuviera mal.


Pero cuando miras su historia, ves otra cosa.

Relaciones que empiezan rápido. Se viven con intensidad. Absorben. Desgastan. Terminan.

Y vuelven a empezar con alguien distinto, pero con la misma sensación de fondo.


Quizá hoy quiero proponerte otra mirada: tal vez no es que no sepas estar sola. Tal vez aprendiste a volver, una y otra vez, al mismo lugar interno de dolor.

Un lugar donde hay ansiedad, espera, y miedo a no ser suficiente. Un lugar donde necesitas que alguien confirme que estás a salvo.


Cuando el silencio pesa más de lo que parece


Puede que te reconozcas aquí.

Sales de una relación que te ha agotado y, casi sin darte cuenta, ya estás hablando con alguien nuevo.

No porque estés preparado, sino porque el silencio pesa.


O sigues en un vínculo confuso, desigual, intermitente, porque cuando el otro se aleja tu cuerpo entra en alerta y aparece el miedo a quedarte sola.

Te dices: “No es tan grave.” “Aguanto un poco más.” “Seguro soy yo.”

Pero por dentro te sientes solo dentro de la relación. Cansado. Desconectado de ti.


Y cuando todo calla —cuando no hay mensajes, ni planes, ni nadie al otro lado—aparece esa frase automática:


“Es que no sé estar solo.”


Esto no habla de debilidad


Quiero decirte algo con claridad: esto no habla de debilidad.

Habla de aprendizaje emocional.


Muchas personas no confunden la soledad con el vacío por casualidad. La confunden porque, en algún momento de su vida, el silencio no fue un lugar cuidado.


Tal vez crecer significó arreglárselas solo. Tal vez no hubo una presencia disponible. Tal vez el afecto fue intermitente o condicionado.


Y entonces el cuerpo aprendió esto: estar a solas no es descanso, es peligro.


Nadie les enseñó que podían quedarse consigo sin sentirse abandonados.


Estar solo no es lo mismo que sentirse solo


Aquí hay una distinción importante.

No es lo mismo estar solo que sentirse solo.


Estar solo es una situación externa. Sentirse solo es una experiencia interna.

Puedes estar acompañado y sentirte profundamente solo. Y puedes estar solo y sentirte en calma.

Cuando alguien teme tanto la soledad, no teme la ausencia de personas. Teme esa sensación interna de abandono, de desconexión, de vacío.

Por eso hablamos de una soledad conocida.

No porque sea buena, sino porque es familiar.


El centro fuera de ti


Muchas veces no vivimos desde un centro propio, sino desde lo que nos calma por fuera.

Cuando el centro está en la relación, en no estar solo, en que alguien nos elija, todo se vuelve inestable.


Porque ese centro depende de algo que no controlamos.

Y sin darnos cuenta, entregamos nuestro poder a vínculos o dinámicas que no siempre nos sostienen.


Sobrevivir no es vivir


Por eso repetimos relaciones que duelen.

No por amor. Sino por fidelidad a un territorio emocional conocido.


Como si algo dentro dijera:“Esto duele…pero esto ya lo sé manejar.”


No es una elección consciente. Es una forma antigua de sobrevivir.

Pero sobrevivir no es vivir.


Aprender a acompañarte


Aprender a estar contigono significa aislarte.Significa construir una base interna.

Cuando una persona aprende a estar sola de forma consciente:


  • disminuye la ansiedad en sus relaciones

  • deja de elegir desde el miedo

  • escucha mejor lo que necesita

  • pone límites con más claridad

  • y puede amar sin perderse


Esta semana, cuando sientas el impulso de llenar el silencio rápidamente, haz una pausa.

Respira. Lleva una mano al pecho.

Y pregúntate con honestidad:


¿Estoy buscando compañíao estoy evitando quedarme conmigo?


No para juzgarte. Para empezar a elegir con más verdad.


Cierre


Si hoy te has reconocido en este episodio,quiero que sepas algo importante:

no estás rotay no estás tarde.

Te has quedado muchas vecesno porque no sepas estar sola,sino porque nadie te enseñó a quedarte contigo sin miedo.

Y eso se aprende.


Aprender a estar contigo no te va a dejar solo. Te va a devolver.

La calma. La claridad.

Y desde ahí, las decisiones empiezan a nacer desde la verdad, no desde el pánico.


💌 Si este episodio te ha resonado, te invito a suscribirte a Compartires de Claridad, mi newsletter semanal. Cada domingo comparto una Semilla de Claridad para seguir cultivando equilibrio interior y libertad emocional. Encuéntrala en: www.compartires.com/claridad



“No te falta compañía: te faltó aprender a quedarte contigo sin miedo.”


bottom of page