top of page

Yo también estuve ahí

Cuando hay relación, pero no hay hogar.

Cuando amar se vuelve sostener demasiado y olvidarte de ti.

Diseño sin título.png

Durante años viví en un vínculo donde algo esencial no terminaba de darse.
 

Había presencia, pero no encuentro.
Había compañía, pero en mí habitaba una soledad difícil de nombrar.

 

Hubo años de espera, de confusión y de esfuerzo silencioso.
 

Intentando sostener, comprender, no perder, merecer un lugar… y preguntándome por qué, si había amor, amar dolía tanto.

 

Un día lo entendí: el amor se había convertido en un intento constante por no quedarme sola. No sabía amar sin perderme.

Toqué fondo y comprendí que no podía cambiar lo que ocurría fuera, pero sí dejar de abandonarme en el intento.
 

El cambio empezó cuando dejé de buscar respuestas afuera y empecé a volver a mí.

Dejé de luchar por ser vista y empecé a verme a mí.

Un proceso de transformación

Mi transformación no empezó cuando el otro cambió.
Empezó cuando dejé de negociarme a mí.

No fue rápido. Pero fue real. Y me devolvió a mí.

— Comprendí lo que me estaba pasando, sin autoengaños.
— Sané heridas antiguas y escuché a mi niña interior.
— Desmonté creencias que me mantenían atrapada.
— Volví a elegirme desde mis principios y valores.

De esa herida nació Compartires

Compartires no nació como un proyecto, sino como una consecuencia.

Hoy acompaño a personas que, como yo entonces, sienten que se vinculan desde el miedo, la necesidad, la culpa o la autoexigencia… en relaciones de pareja o familiares.
 

Personas que desean aprender a amar desde libertad, verdad y calma.

Personas atrapadas en vínculos, dinámicas o historias que las alejan de sí mismas, pero que intuyen que otra forma de vivir —más consciente, más digna y más serena— es posible.

 

Compartires nace de esta experiencia como un espacio de claridad, presencia y transformación interior.
 

Un lugar donde comprender no solo lo que duele… sino por qué duele.

 

Y, sobre todo, un lugar donde no caminas a solas: caminas sostenido, acompañado.

Porque vivir desde los principios no es teoría: es un modo de volver a ti, con calma y coherencia.

Los principios que sostienen mi vida y este proyecto

Claridad emocional —  Mirar con verdad es el primer acto de libertad.
Presencia —  Escuchar el cuerpo y respetar sus ritmos devuelve calma y dirección.
Honestidad interior — Vivir desde principios requiere honestidad profunda contigo.
Compartir — Caminar acompañados transforma el dolor en conciencia.

Un poco más sobre mí

Me formé en dependencia emocional y autoestima con el método de Silvia Congost y complemento mi mirada con la sabiduría práctica de los principios universales de Stephen R. Covey, y con una visión profunda del vínculo humano inspirada, entre otros, por Gabriel Rolón.

Además, me formé como instructora de Qigong en China, una práctica que me enseñó que la transformación profunda necesita presencia corporal, tiempo y una relación más respetuosa con los ritmos naturales de la vida.

Desde entonces, acompaño procesos donde mente, emoción y cuerpo se alinean para recuperar lo esencial: la relación más importante de tu vida —la que tienes contigo.

Mi propósito

Acompañarte a reconectarte contigo, a recuperar tu dignidad emocional y a vivir desde principios que devuelven calma, coherencia y libertad interior.

Sueño con que más personas descubran que amar diferente no es amar menos: es amar con conciencia.

 

Y que muchas veces no nos quedamos por amor, sino por miedo a la soledad… a ese silencio que parece vacío, pero que en realidad nos devuelve a nosotros.

La libertad no llega cuando dejamos de necesitar, sino cuando empezamos a elegir desde dentro.

 

Cuando eliges vivir desde tus principios, en coherencia con tu cuerpo y con la vida, tu vida vuelve a ser casa, no jaula.

Si algo de esta historia resuena contigo...

Aqui tienes dos formas de seguir caminando:

Newsletter semanal - Un espacio breve para volver a ti con calma

Si sientes que ha llegado el momento de sostenerte en serio.

bottom of page